Alhóndiga Iñaki Azkuna

Es un merecido homenaje y, desde luego, una iniciativa suprapartidista, porque somos nosotros, los socialistas de Bilbao, quienes proponemos que el edificioemblemático desarrollado en la ciudad bajo los mandatos de un buen alcalde nacionalista lleve su nombre. Me refiero, claro está, a La Alhóndiga y a Iñaki Azkuna.

Azkuna fue, antes que un dirigente partidista, un líder de ciudad, respetado y querido por la inmensa mayoría de las ciudadanas y ciudadanos bilbaínos, al margen de que le votasen o no.

Según parece, la propuesta de los socialistas bilbaínos para honrar de esta manera la memoria de Iñaki Azkuna ha causado cierta sorpresa, por inesperada, en los ambientes de su partido político. Desde luego, esa no ha sido, ni mucho menos, nuestra intención. ¿Acaso no es democráticamente saludable reconocer los aciertos y los buenos oficios de un adversario político cuando es así? ¿No le debe Bilbao un reconocimiento de esa naturaleza a Iñaki Azkuna?

Quiero dejar claro que, ni yo ni las compañeras y compañeros de mi grupo municipal, pretendemos arrogarnos personalmente esta iniciativa, que es fruto de las peticiones que nos han dirigido muchas personas para recordar de algún modo el buen hacer de Iñaki Azkuna.

Esta noticia la han recogido diferentes medios como El Correo, Deia, Gara, El Nervión y El País.

Iñaki Azkuna, un espíritu independiente

Me resulta difícil encontrar un episodio en concreto, una sola anécdota, con los que evocarle. Se me agolpan muchos. No puedo evitar sonreír, por ejemplo, cuando le recuerdo a él en el callejón de Vista Alegre tras el faenón de Morante de la Puebla. Un aficionado grita en pleno éxtasis: «Hay que regalarle la cabeza de ese toro por lo menos», y el alcalde responde: «A este con lo que le llevamos pagado de tantas tardes de feria sin gloria le hemos pagado de sobra varias cabezas».

A continuación, siga leyendo el artículo íntegro publicado en El Correo.