«Quiero ser el candidato socialista para recuperar el “alma de Bilbao”»

alfonsogil
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Muy buenos días, y gracias por acompañarme en este acto, sencillo, pero cargado de gran simbolismo y compromiso personal. Gracias, por supuesto, a todos los compañeros del partido, que hoy han querido estar aquí conmigo. Gracias a los secretarios generales de las agrupaciones socialistas de los 8 distritos de Bilbao que me acompañan.

Y gracias a mis compañeros y amigos de corporación, que durante los últimos años han trabajado codo con codo conmigo en el Ayuntamiento para hacer de ésta, una ciudad mejor. Y que han dejado parte de su vida, en el empeño de hacer un poco más fácil el día a día de los bilbaínos o bilbaínas. Y por supuesto, gracias a todos vosotros, los medios de comunicación, que habéis acudido a esta cita, y sin quienes no seríamos absolutamente nada los que representamos a los ciudadanos en las instituciones.

Hoy estoy aquí, en este precioso rincón de la ciudad, porque he decidido hacer público lo que a muchos de mis compañeros ya había comentado a nivel personal. Estoy aquí, para decir a todos los militantes del partido y a todos los bilbaínos y bilbaínas, que he decidido presentarme al proceso interno, que dentro de unos días se abrirá en el PSE, para convertirme en el candidato socialista a la alcaldía de Bilbao.

Como ya sabréis, en breve los socialistas vamos a abrir el proceso de elecciones primarias para designar a nuestros candidatos. Y mi primer paso será conseguir el respaldo, los avales necesarios de mis compañeros, para optar a la alcaldía. Y si fuera necesario, poder confrontar mis propuestas, con otro u otros compañeros, que también puedan tener el mismo y legítimo objetivo.

Es, por tanto, el primer paso adelante que he decidido dar para convertirme en el futuro alcalde de Bilbao. Si primero lo quieren así mis compañeros y compañeras de partido y, después, lo apoyan con sus votos los vecinos y vecinas de la villa.

Sería para mí un orgullo y un honor convertirme en el candidato socialista a la alcaldía. Sería un honor representar, así, a todos esos ciudadanos de izquierdas y progresistas que desean que la ciudad siga creciendo.

Porque Bilbao es mi ciudad. Es el lugar en el que nací. Es dónde he crecido y es dónde deseo seguir aportando mi trabajo y mi esfuerzo.

Soy un socialista de Bilbao. Y de Rekalde. Allí comencé a forjar ya mi carácter. Y mi inconformismo y rebeldía ante las injusticias. Allí empecé protestando por el mamotreto que nos dividió el barrio en dos, y por el que hoy todavía sigo y seguiré protestando, hasta que consiga su derribo. Y allí conocí el poder de la buena gente. El poder de la ciudadanía para cambiar las cosas.

Y quiero ser el candidato socialista precisamente para eso. Para tejer una firme alianza con la gente de Bilbao y dar un nuevo impulso a nuestra ciudad. Quiero ser el candidato socialista para recuperar lo que yo llamo el “alma de Bilbao”. Ese carácter propio de nuestra villa. Nuestro carácter emprendedor, innovador, dinámico y vital. Para recuperar la personalidad de Bilbao. Para impulsar nuestras mejores cualidades: el orgullo, el trabajo bien hecho, la solidaridad, el rigor, la seriedad y la vitalidad…

La ciudad hoy tiene problemas. La gente de Bilbao no ve un futuro claro. Hay incertidumbres y dudas en la calle. Y quiero tejer esa alianza para, entre todos, definir cómo será nuestra ciudad dentro de 15 años y despejar esas dudas. No me presento para gestionar el presente. Quiero ser alcalde para proyectar el futuro y hacerlo de la mano de los bilbaínos y bilbaínas.

Y me he querido presentar oficialmente hoy aquí. En este Muelle de Marzana, en este distrito 5 de Ibaiondo, y en este barrio de Bilbao La Vieja. Porque aquí empezó esta ciudad. Desde aquí creció. Y aquí, muy cerca, en la calle Laguna, nació este partido, el Partido Socialista, el 11 de julio de 1886. Y me propongo volver a hacer crecer la ciudad desde sus orígenes.

Este es un lugar simbólico. La imagen que tenemos de fondo está presente en nuestro escudo. Todavía nos queda y podemos ver parte del antiguo Ayuntamiento que estaba pegado a la Iglesia de San Antón.
Y en su origen, en este punto, la ría, se hacía un poco más amable y permitía a los vecinos y vecinas cruzarla sin problemas. Cruzar de un lado a otro. De una orilla a otra. Para unir diferentes. Para comunicar y enlazar mundos, a veces, contrapuestos. Como el rural y el urbano. El tradicional y el liberal. El comercial y el industrial.

Desde aquí, poco a poco, Bilbao ha ido creciendo. Se ha hecho más grande y más abierta al mundo. Mucho más cosmopolita, más internacional, más plural. Y quiero seguir así. Y les adelanto que me voy a oponer firmemente a cualquier vuelta a atrás. Bilbao es una gran ciudad. Y quien tenga intención de ruralizarla, nos encontrará enfrente.

Yo no quiero un alcalde como el de San Sebastián, el Sr. Izagirre de BILDU que pone en riesgo, con sus obsesiones nacionalistas, los proyectos que nos abren al mundo, como está haciendo con la capitalidad europea de la cultura que es básica para toda Euskadi.

Una ciudad, para mí, no es sólo un conjunto más o menos ordenado de calles, edificios, jardines y plazas. Para mí una ciudad son las personas que viven en ella. Y esta es una ciudad hecha con retazos de vida de cientos, de miles de personas, que han sabido mantener vivo el espíritu liberal y progresista de Bilbao, que, con el paso de los años, se ha convertido en nuestra propia y personal seña de identidad.

Una ciudad hecha por algunas personas ilustres y famosas. Otras anónimas y sencillas. Pero todas ellas con un denominador común, su afán por el trabajo sin descanso para hacer una ciudad mejor.
Hoy, doy un paso al frente para intentar coger el relevo de todas ellas. Para ser, simplemente, el candidato a la alcaldía de las personas que creen que tenemos que seguir construyendo la ciudad, cambiar algunas cosas e impulsarla nuevamente. El candidato de los socialistas de Bilbao.

Porque esto no está acabado. Y el que lo crea se equivoca. Ahora toca atender a las personas y solucionar sus problemas.

Los socialistas lo hemos venido advirtiendo. Con insistencia. Machaconamente. El camino no es el adecuado. Porque hay gente, nuestra gente, la gente que no tiene de todo, que no siente que el Ayuntamiento prioriza sus preocupaciones.

Nuestro proyecto es el que pone la ciudad al servicio de las personas y no al revés. Queremos, y defenderemos, una ciudad donde se pueda vivir, trabajar y divertirse.

Bilbao es una ciudad con muchas posibilidades. Tiene una firme base para liderar toda una región europea. Pero necesita un nuevo empujón. Hasta ahora hemos ido a una velocidad de crucero razonable. Pero la fuerza de la inercia no mantiene indefinidamente la marcha. Para seguir en marcha hay que impulsar cada poco tiempo el proyecto.

Y hoy vemos la incapacidad de algunos para seguir impulsando la ciudad. Porque se regodea con lo logrado pero no imagina qué más hacer… Salta la valla de los problemas con más desacierto que tino, pero no proyecta la ciudad de dentro de 20 años.

Bueno, pues yo quiero cambiar eso. Quiero poner encima de la mesa nuevas ideas, nuevos proyectos, para coger de nuevo velocidad.

La competición entre ciudades en la que nos movemos con la globalización no permite el descanso. Hay que seguir, si queremos ser el referente que, por hechos y por derecho, nos pertenece como capital del norte de España.

Y lo primero que quiero hacer para atender a esas personas es promover más la creación de empleo. Nadie puede sentirse orgulloso de su ciudad si en ella hay 31.760 personas sin trabajo. De poco les sirve que les hablemos de una ciudad de premios y reconocimientos mundiales, cuando somos incapaces de ofrecerles y asegurarles un futuro para ellos y sus hijos.

Y yo creo que es posible. Que se puede revitalizar nuestra economía. Y que lo podemos hacer desde el Ayuntamiento. Invirtiendo más y mejor. Destinando los recursos adecuados y buscando con imaginación nuevos nichos de oportunidades, sin olvidar todo aquello, que no hace mucho tiempo, nos ha hecho grandes.

Quiero reducir radicalmente el desempleo en la villa. Y así, el segundo de nuestros ejes de trabajo, la cohesión social, estará más cerca.

Nadie se debe sentir desplazado en esta ciudad. No podemos hablar de progreso y bienestar, y reducir constantemente la ayuda a los más necesitados. La pobreza sigue aumentando. Desde 2007 las necesidades de carácter social se han duplicado en nuestra ciudad. Y nuestro deber es trabajar, primero, por ayudarles mientras atraviesan por esta situación dramática. Y en segundo lugar, poner todos nuestros medios para que la abandonen cuanto antes.

Ayudar, ayudar, y ayudar a quien lo necesite. Pero perseguir, perseguir y castigar a quien intente hacer trampas. No hay nada más vil que aprovecharse de lo que en justicia corresponde a otro.

Y debemos identificar y sancionar a quien intente jugar sucio en una situación tan dramática. A quien no merece ayuda porque nos está engañando a todos, y también a quienes se aprovechan políticamente, rozan la xenofobia, les mueve la aporofobia y pretenden enfrentar a los que menos tienen entre ellos. Yo no quiero un alcalde para Bilbao como el Sr. Maroto del Partido Popular, que no duda en echar gasolina al fuego que él mismo prende.

Yo quiero proponer un nuevo concepto en la gestión de Bilbao. Quiero proponer a esa alianza ciudadana: la corresponsabilidad. Porque todos somos responsables –cada uno en un grado- de que todo marche bien. De que los recursos de todos sirvan, realmente, para todos. De su buen uso y de que estén disponibles para quien realmente los necesite. Y velar porque esto sea así, en mi modelo, en mi esquema de relaciones entre las personas que conformamos esta gran ciudad, supone responsabilidad, primero, del alcalde y quien gobierna. Pero después de todos y cada uno de los vecinos y vecinas. Y para eso hace falta confianza entre unos y otros. Y pretendo generarla con hechos.

Yo quiero gobernar Bilbao para meter una marcha más. Pero quiero hacerlo con mis vecinos y vecinas. Y si lo consigo, quiero compartir con todos ellos las decisiones. No me vale sólo con que se sientan orgullosos de su ciudad. Quiero que se sientan protagonistas en ella. Y por eso quiero incluir a fondo los conceptos de responsabilidad compartida, de colaboración, de diálogo y de participación, en las relaciones entre el Ayuntamiento y los vecinos y vecinas.

Y como saben ustedes la lucha contra las desigualdades será una línea continua del trabajo de los socialistas. Siempre ha sido así. Y ahí encaja también el tercero de los ejes que propondré a mis compañeros y a la ciudadanía, la cohesión territorial.

Nadie es diferente en esta ciudad por el mero hecho de vivir en un punto u otro. Todos somos vecinos de una misma ciudad y todos tenemos derecho a los mismos servicios. Todos debemos pisar el mismo tipo de baldosa cada vez que salgamos de casa, vivamos en la calle que vivamos.

Este es el objetivo. Porque la realidad es bien distinta. La crisis, otra vez la excusa de la crisis, ha provocado que las inversiones no hayan crecido al mismo ritmo en toda la ciudad. Se han aparcado planes, reformas, arreglos. Y lo que es peor, la ciudad no se ha ido adaptando a los nuevos tiempos y a sus habitantes, teniendo en cuenta sus necesidades. En muchos casos cambiantes.

Mirad, hace muy poco conocíamos que en el año 2030, 3 de cada 10 personas residentes en Bilbao tendrán 65 o más años, y que el colectivo de personas mayores de 85 años pasará de representar el 3,6 % actual a representar el 5,4% de la población. Además, este mismo estudio nos decía que serán los barrios altos los que sufrirán el mayor peso de la población mayor de 65 años.

Pues bien, o abordamos con decisión esta nueva situación que tenemos a la vuelta de la esquina, o esta ciudad volverá a tener un nuevo problema de discriminación. En este caso provocada por el hecho de vivir en un lugar u otro.

A mí me gusta decir que apuesto por una ciudad con muchos centros. Una ciudad con muchos barrios y en la que en todos ellos se pueda vivir, disfrutar y trabajar.

Y aquí incluiré una nueva propuesta. Quiero consensuar con la ciudadanía los servicios y actividades que necesita la ciudad en ese nuevo impulso. Pretendo abrir un gran debate ciudadano para definir qué servicios debemos prestar, qué actividades económicas y empresariales necesitamos para crecer y mejorar el empleo, qué lugares son los más apropiados y cómo repartimos de forma solidaria todo ello en el territorio municipal.

Y hecho ese catálogo, quiero acordar entre todos, dónde es más apropiado que se instale cada cosa. Desde la solidaridad y el entendimiento. Para repartir las oportunidades y para distribuir también las cargas.

Esta es la ciudad que quiero. Que, como veis, no es simplemente la ciudad que quiero para hoy o para mañana. Sino la que quiero diseñar para el futuro. Para nuestros hijos y para nuestros nietos. No será fácil. Pero si cuento primero con el apoyo de mis compañeros y compañeras y después de la sociedad de Bilbao, me pondré desde el primer día a trabajar para conseguirla.

Y para construir esa nueva ciudad de personas no sobra nadie. Todas las manos y mentes son bienvenidas para que lo hagamos de una forma eficaz y compartida. Porque la sociedad quiere acuerdos que nos hagan avanzar, y no discrepancias que nos frenen y paralicen. Si alguien cree que puede caminar solo, se equivoca. Aquí no sobra nadie. Las mayorías políticas quedan bien para sacar pecho en casa. Pero fuera, pueden entenderse como una imposición y eso se ha acabado.

Yo prefiero la mayoría de las opiniones, la mayoría de las ideas. Y para eso me presento, para contar con la mayoría de los ciudadanos y ciudadanas.

Esa es la verdadera alma de Bilbao: la solidaridad, la libertad, la vitalidad, la alegría y el dinamismo, la tolerancia, la pluralidad y la diversidad. Y esa alma es moderna y está vigente. Y quiero recuperarlo.

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3 thoughts on “«Quiero ser el candidato socialista para recuperar el “alma de Bilbao”»

  1. Hola, egun on:
    He leído con agrado que entre tus objetivos está construir una ciudad para “personas”. Yo vivo en el Casco Viejo, concretamente en la Plaza Nueva, y durante los últimos años, debido a la nueva normativa municipal que permite abrir nuevos negocios de hostelería sin tener en cuenta distancias, cantidad de locales ya existentes, etc., esta plaza emblemática se ha convertido en una especie de gran taberna “temática” y unas terrazas desmesuradas (más de 200 mesas, 700 sillas, 60 sombrillas enormes, containers de basura, carteles publicitarios en las fachadas y columnas de piedra, fachadas de los bares transformadas para el servicio directo, barricas en soportales…) se apropian del espacio público.
    Se está creando tal clima que todos los comercios tradicionales que proporcionan diversidad y atracción cierran uno tras otro para dar paso a nuevos bares, lo que hace que incluso los mismos hosteleros vayan notando la merma de su negocio, porque hay que repartirse el pastel. Mientras tanto, los vecinos, que estamos obligados a conservar el Monumento Histórico-Artístico, nos vemos privados a nuestro derecho al descanso por excesiva concentración de bares y terazas y por incumplimiento de la ordenanza municipal.
    No hay más que dar una vuelta por el Casco Viejo para ver la cantidad de lonjas que tienen la persiana cerrada, y muchos de los comercios se están trasladando a otras zonas de Bilbao porque esta zona se está convirtiendo en no apta para el comercio.
    Me gustaría saber si como posible candidato del PSE a la alcaldía de Bilbao entre las nuevas medidas que plantearías estaría poner fin a esta política desafortunada que permite la apertura incontrolada de bares, a fin de lograr un equilibrio entre el derecho al ocio y el derecho al descanso de las personas. ¡Qué impotencia se siente cuando debes pedir permiso para entrar a tu propio portal porque está rodeado de gente consumiendo en los soportales, cuando llamas una y otra vez a la policía municipal porque las terrazas están instaladas hasta la madrugada y no se puede dormir, por los “músicos” que se turnan sin parar, cuando debes soportar durante todo el día la instalación y desmontaje de las terrazas con un ruido constante porque no hay ningún control, cuando te colocan al lado containers de basura de los bares, etc, etc.!
    Desde luego en el Casco Viejo la mayoría tanto de vecinos como de comerciantes estamos a la espera de alguien que con un mínimo de cordura ponga fin a la insostenible situación actual y siente las bases para la recuperación de uno de los lugares más importantes como atractivo turístico de Bilbao, fomentando la implantación de actividades relacionadas con la cultura, diseño, arquitectura, música, literatura, pintura, antiguedades, innovación.. etc., mucho más acordes con su carácter histórico y dejando a un lado la cutrería actual en la que está sumido todo el barrio, debido a esta burbuja “etílica” que sin duda más pronto que tarde estallará.

    Si realmente crees en las personas, ayúdanos.

    Un saludo y suerte

    Josu Aresti

  2. Hola:
    Suscribo totalmente lo manifestado por Josu Aresti.
    Los vecinos de la Plaza Nueva no podemos más y la alternativa no puede ser que tengamos que vender nuestras viviendas.

  3. Mi voto para quien ponga fin a la desastrosa política que permite abrir bares en el Casco Viejo uno al lado del otro,

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